En Moomy’s Friend sabemos que una de las etapas más desafiantes para los padres y niños es la incorporación de una persona externa en el cuidado y acompañamiento diario del infante. Es normal tener sentimientos encontrados, ya que conseguir una niñera o cuidadora es algo muy importante que implicará cambios en el ambiente social y familiar del pequeño.
Sin embargo, lo primordial es comprender que la respuesta del niño a un nuevo cuidador dependerá de varios factores, incluyendo sus experiencias previas con extraños, su temperamento y la ansiedad por la separación.
Ansiedad por separación ¿Qué es?
El Trastorno de Ansiedad por Separación (SAD) es una emoción desagradable que los niños experimentan cuando sus figuras principales de apego no están cerca de ellos. Por lo general, se percibe con mayor intensidad desde los 8 meses hasta los 3 años, edad en la que comienza a disminuir gradualmente. Suele suceder en situaciones como: la madre debe reincorporarse al trabajo de forma presencial o hibrida; alguno de los padres no estará en casa, y el otro necesita ayuda extra; o simplemente cuando ambos padres necesitan tiempo para realizar actividades sociales, deportivas o recreativas.
¿Cómo manejar la situación?
Aunque es una fase compleja, y como padres pueden sentirse vulnerables, hay que tener en cuenta que es una etapa totalmente fisiológica y transitoria en el desarrollo del infante, la cual ayudará a sus hijos a adquirir nuevas capacidades ante los cambios.
Incluso, diversos estudios afirman que la base para la adaptación del niño a nuevas condiciones del entorno se consolida en sus experiencias previas y los vínculos afectivos ya establecidos.
Es decir, la calidad del vínculo que el niño tenga con sus padres, familiares o cuidadores, determinará la manera de relacionarse durante toda su vida, por lo tanto, si el niño tiene una relación de apego seguro con su cuidador, también adquirirá la seguridad para explorar su entorno.
Consejos útiles para generar el vínculo con la niñera
Menciona a la cuidadora con antelación
Antes de que la nueva niñera conozca a tu hijo, trata de incluir su nombre en las conversaciones diarias: ‘Vas a conocer a nuestra nueva amiga “Dani”, a ella también le gusta jugar, seguro querrá hacerlo contigo y la pasarán genial’. Siempre es importante anticiparle lo que va a ocurrir, así sean bebes, lo entienden todo.
El proceso de adaptación debe ser gradual
Es esencial probar varios periodos de separación hasta que tu hijo y la niñera lleguen a estar completamente cómodos solos. El proceso se debe hacer de forma natural. No se debe forzar al niño. Permanece con él mientras esté la niñera, poco a poco querrá acercarse a ella y descubrir lo que puede ofrecerle.
Durante ese periodo, también es importante entregar la información detallada de los hábitos, gustos e intereses del pequeño, lo que facilitará el trabajo de la cuidadora y el proceso de adaptación del niño (su juguete favorito, la mejor manera de tranquilizarlo, alimentación, horas de sueño y cambio de pañal, entre otros).
Planear una actividad para el primer día
Planificar una actividad que sea de interés para el infante a la hora de conocer a su niñera puede ser una distracción saludable. También será de gran ayuda que el niño tenga su objeto favorito, ya sea una manta, peluche o juguete con el que se sienta seguro.
¡Siempre despídete antes de marcharte!
Es crucial decir adiós cuando sea el momento de irse (así sea un bebé). Las desapariciones pueden generar en los niños ansiedad y confusión. Despedirse genera confianza. Cuando te separes, despídete con una gran abrazo y sonrisa. Además, recuérdale que es solo una separación temporal y dile cuándo volverás: “mamá volverá después de comer o después de la siesta”; ya que, aunque no son conscientes del tiempo, sí lo son de sus rutinas diarias.
Evita cambiar de cuidadora
La idea es crear un lazo entre la cuidadora y el niño, por lo tanto, al cambiar de niñera de manera habitual, interferirá en el vínculo afectivo que debe desarrollarse en el infante.
La niñera y su papel en el proceso
La niñera es parte fundamental del proceso de separación de los padres, debido a que debe lograr que todo sea más llevadero al momento de satisfacer las necesidades emocionales que requiera el pequeño. Para que esto se logre de manera exitosa, dejamos las siguientes recomendaciones:
Ser amorosa y proporcionar sostenimiento: Tener disposición todos los días hasta que el niño logre adaptarse. Hazlo sentir querido, importante y acompañado en su experiencia diaria de desarrollo y aprendizaje. Habla y comparte con él constantemente como una persona más, así, aún no pueda hablar.
Respetar su individualidad: Cada niño tiene un ritmo propio a la hora de crear, sentir, comprender y realizar una actividad. Respeta su ritmo y acompáñalo en todo momento sin hacer comparaciones.
Separación del grupo familiar: Reforzar que la separación solo es temporal. Y propiciar un ambiente amistoso, agradable y entretenido para el niño durante la jornada. Por ejemplo, a través del juego se crea un buen proceso de adaptación a las nuevas condiciones de vida y al contacto con otras personas, ya sean niños o adultos.
Flexibilización de nuevos hábitos: Conocer y mantener lo más posible las condiciones a las que está habituado el niño, hasta poder introducir de a poco las nuevas rutinas y así evitar el aumento de la ansiedad.
Todos los puntos que hemos mencionado en este artículo permitirán que la adaptación del niño sea más tranquila y feliz. Por último, tener en cuenta la experiencia de vida que trae consigo el niño, así como su contexto familiar y cultural, también serán puntos claves para el éxito durante esta nueva transición para él y su familia.
Por eso, desde Mommy´s Friend cuentas con alguien que te ayuda a maternar, porque entendemos que desarrollar una relación con un nuevo cuidador es saludable y es parte del crecimiento del niño. Y a su vez, a través de ese cuidado, se les enseña que las personas fuera de su círculo directo también pueden quererlos, protegerlos y guiarlos.
Publicado por Alexandra Clisanchez
